miércoles, 11 de marzo de 2015

Reflexiones Chelsea-PSG

Por Carlos Andrés Gallegos Valdez

I

En la globalización del futbol, Inglaterra es un país etnocentrista. Como si los condicionara su aislamiento marítimo, los ingleses tienen miedo de cruzar a nado el Canal de la Mancha, porque luego se mojan y pueden ahogarse. La Premier League, publicitada como la liga de futbol más poderosa del mundo, es demagogia en Europa. Con Chelsea y Liverpool fallecidos, mas Arsenal y Manchester City respirando de manera artificial, los clubes ingleses se aturden con el himno de la Champions y añoran la hora del té. Repletos de estrellas internacionales, se han vuelto tan locales como la frustración de su Selección Nacional, quien solo fue un equipo grande cuando pudo jugar la Copa del Mundo en casa.

El desprecio de la Premier League a la Orejona confirma la tradición aislacionista de los británicos. Los inventores del futbol no fueron a un Mundial hasta 1950, veinte años después del primero, y tampoco jugaron la primer Copa de Europa que se organizó. Como no tienen ganas de compartir sus cosas con sus compañeros continentales, los británicos siguen jugando con libras esterlinas en vez de euros. Inglaterra sufre de agorafobia. De visita, los clubes ingleses colocan sus relojes en cuenta regresiva para regresar lo más pronto posible a casa.

II

Tengo la impresión de que Paris Saint-Germain es un equipo que siempre juega por debajo de sus posibilidades. En una liga desarrolladora de nuevos talentos, las consagradas estrellas parisinas se comportan como artistas bohemios en permanente conversación de café, esperando el momento propicio para la inspiración. Semejante indolencia ha ocasionado que los dos Olympiques, uno de ellos un cuadro repleto de jóvenes africanos y asiáticos de nacionalidad francesa, el otro un grupo de futbolistas inestables comandados por un "Loco", incomoden la supremacía artística de la Ciudad Luz. Nadando de muertito, los parisinos llegarán al otro lado de la piscina gala con posibilidades de ganar el oro. Pero en Champions League este equipo es capaz de honrar las hazañas olímpicas de Camille Muffat, recientemente fallecida por un accidente en helicóptero.

Ante los charcos que colocó el Chelsea en defensa, con un José Mourinho que le gusta jugar en el lodo, el PSG apeló a la dotada técnica de sus hombres de ataque para caminar por el barrizal sin muchas manchas. El equipo francés intenta crear su propia vanguardia europea con creatividad sudamericana. Pastore y Lavezzi se vuelven argentinos más conocidos que Julio Cortázar en París, mientras Cavani sigue desaprovechado en una banda en una decisión táctica que no se puede descifrar ni con psicoanálisis lacaniano (algunos dirían que Zlatan Ibrahimovic es el centro delantero, pero también se puede jugar con dos puntas).  Pero la verdadera fortaleza de este club son los zagueros brasileños.  Más impenetrables que el Amazonas, aunque a veces se distraigan con pretextos de carnaval (la mano de Thiago Silva en el penal del Chelsea o los arranques líricos de David Luiz en la salida con balón controlado), sus goles aéreos emulan a Alberto Santos Dumont, pionero de la aviación brasileña y mundial. Brasil, el cerrajero que abría muchas puertas, ahora se especializa en colocar candados.

III

José Mourinho, el hombre bueno al que los árbitros le hacen mal de ojo, el aspirante a científico curioso por los porqués de las cosas, puede convertir un expulsado de su equipo en una conspiración judeo-masónica. El portugués explica las derrotas con los arrebatos pasionales de una adolescente: no nos dejan vencer porque nos tienen envidia, nos derrotaron porque no nos soportan, ellos son los malos y nosotros somos los buenos. Aunque entiendo la teatralidad melodramática del entrenador de Chelsea, no deja de ser irónico que el guión suela escribirse al revés. El drama se convierte en comedia.

Hoy el Chelsea tuvo un hombre más en el campo por una expulsión injusta de Zlatan Ibrahimovic y Mourinho,  administrador de recursos con desventajas e imponderables, no supo administrar la repentina riqueza que se le presentó y la derrochó tirándose atrás. Con ventaja numérica de piezas, el portugués se empeñó en llegar a las tablas en vez de ganar la partida de ajedrez. Previsor, el Chelsea cerró puertas y ventanas, pero los ladrones se metieron por la azotea y la seguridad colapsó. El estratega lusitano sacó el paraguas a la calle cuando el día era soleado y fresco, y al final se picó los ojos con la punta de la sombrilla. José Mourinho desaprovechó una gran oportunidad de ganar otra Champions. Decidió no hacer las tareas, pero se olvidó que al perro que se las come le pusieron un bozal.

IV

Los árbitros que están en los costados de las porterías son espectadores de primera fila de los partidos europeos. Son como el apéndice, no saben para qué sirven pero allí están. Pero como los diputados mexicanos, molestan mucho cuando hacen nada. Como las jugadas polémicas donde la pelota rebasa la línea de gol aparecen cada tanto, como las visitas del cometa Halley, los réferis de banda son tan inútiles que uno piensa que son hologramas o efectos de televisión, como las líneas amarillas de primero y diez en los juegos de futbol americano. El pobre árbitro central no se da abasto con tantas patadas y agresiones en la cancha, pero los nazarenos de las porterías, como los estudiantes barco, esperan que el nerd del grupito escolar haga la chamba y se coma la responsabilidad, mientras le den sus puntos para la calificación final.

O los réferis de las porterías muestran mayor productividad, o los desaparezcan. Para marcar los goles, ya tenemos los chips incrustados en los balones o el ojo de halcón. La UEFA se parece cada vez a los sindicatos de maestros del país, pagando nóminas de árbitros fantasma. 

domingo, 15 de febrero de 2015

Previas de Champions (Parte I)

Por Carlos Andrés Gallegos Valdez

Luego de dos meses de abstinencia, los aficionados al futbol europeo podrán emborracharse con la acción del torneo de clubes más atractivo del mundo. Ofrezco una guía de las eliminatorias que se disputaran el 17 y 18 de febrero, para que tengan la mejor información previa al desarrollo de los partidos.

Shakhtar vs Bayern Munich

Bayern en su mejor exhibición de la temporada, el 1-7 a la Roma
- Es un enfrentamiento inédito en UEFA Champions League. Los alemanes parten como amplios favoritos, no obstante, los dirigidos por Mircea Lucescu son un equipo generalmente incómodo y rocoso. Los ucranianos contarán con los servicios de Luiz Adriano, principal goleador en la Fase de Grupos con nueve anotaciones (ocho de ellos marcados en dos juegos contra BATE Borisov), en la zona de ataque. Sin embargo, los bávaros fueron el segundo club que más goles realizó en la ronda anterior, con 16.

- El cuadro donde tanta huella dejó Nery Castillo quedó eliminado la última vez que jugó una eliminatoria de Champions contra un conjunto alemán, cayendo ante el Borussia Dortmund en Octavos con un global de 5-2, en la edición 2012-2013. No obstante, el principal logro continental de los mineros, la Copa UEFA de la temporada 2008-09, la conquistaron venciendo en la final a una oncena germana, el Werder Bremen.

- Los bávaros enfrentaron por última vez a un conjunto ucraniano en la Segunda Fase de Grupos de la temporada 1999-00, cuando se midieron al Dínamo de Kiev en dos duelos. Los alemanes vencieron 2-1 en casa, mientras que en la capital de Ucrania los locales se impusieron 2-0. Para dar contexto, en aquel conjunto alemán militaban futbolistas como Giovanne Elber, Stefan Effenberg, Mehmet Scholl y Oliver Kahn, entre otros. Los dirigidos por el legendario Valeri Lobanovsky, mientras tanto, aprendían a vivir su primer año sin Andriy Shevchenko, traspasado al AC Milán, pero todavía jugaban algunos talentos interesantes como Sergey Rebrov y el georgiano Kakha Kaladze, después suplente de Paolo Maldini  y compañero de Sheva en el Milán.

Luiz Adriano, en su festival goleador contra BATE
- Bayern Munich no ha sido eliminado de Octavos de Final desde la temporada 2010-11, cuando cayeron ante el Inter de Milán por el criterio de los goles de visitante (3-3). Aquella escuadra era dirigida por Louis Van Gaal. En contraste, el Shakhtar Donetsk ha jugado nueve de las últimas once ediciones de UEFA Champions League, y solo una vez ha pasado la ronda de Octavos de Final, cuando venció a la Roma (global 6-2) en la edición 2010-11.

- Pese a acusar cierta baja de juego al inicio de la segunda vuelta, con algunos resultados negativos como el 4-1 que Wolfsburg recetó al equipo de Josep Guardiola, el Bayern es líder holgado en la Bundesliga, con 49 puntos en veinte compromisos, ocho por encima del segundo, precisamente el Wolfsburg. Además, los muniqueses han recuperado buenas sensaciones al golear el pasado fin de semana 8-0 al Hamburgo. Mientras tanto, el Shakhtar está cinco puntos por debajo del Dínamo de Kiev en el campeonato doméstico, y corre el riesgo de perder su hegemonía  en una liga que ha ganado en las últimas cinco ocasiones.

- Recordemos que el Shakhtar Donetsk no puede jugar en su casa, el Donbass Arena, debido al conflicto bélico desarrollado en aquella zona de Ucrania, que provocó daños en la estructura del estadio. Actualmente, Shakhtar juega en la Arena de Lviv, una ciudad ubicada a más de mil 200 kilómetros de Donetsk. 

PSG VS Chelsea

- Versalles vs Buckingham. El duelo de equipos acaudalados se repite en UEFA Champions League con un ligero favoritismo para el Chelsea. No obstante, la eliminatoria promete ser tan atractiva y dramática como los cuartos de final de la temporada 2013-14, cuando un gol tardío del senegalés Demba Ba clasificó a los Blues a la siguiente fase.

Mourinho y sus futbolistas quieren celebrar de nuevo ante PSG
- El emparejamiento terminó con global 3-3, favoreciendo a los pupilos de José Mourinho por el gol de penal que Eden Hazard marcó en el Parque de los Príncipes. Los franceses ganaron 3-1 en la ida con una gran actuación de Javier Pastore, pero en la vuelta Laurent Blanc salió con muchas precauciones y el Chelsea no dejó de luchar hasta ganar 2-0. Una curiosidad de aquel cotejo es que el central brasileño David Luiz, hoy en el Paris Saint Germain, marcó gol en contra en la derrota de su entonces equipo Chelsea, en el primer juego.

- Chelsea es el equipo que más goles marcó en la fase de grupos, con 17 anotaciones. Pese al dato, los goles se repartieron entre diez futbolistas, de los cuales Eden Hazard, Nemanja Matic , Didier Drogba y Cesc Fábregas marcaron a pares. En contraparte, el PSG horadó las metas rivales en diez ocasiones, siendo el uruguayo Edinson Cavani su mejor hombre en ataque con cuatro dianas.

- Haciendo honor a las segundas temporadas tan exitosas de los equipos de José Mourinho, el Chelsea encabeza la tabla general de la Premier League, siete puntos por encima del Manchester City. Paris Saint Germain, por su parte, ha tenido un bajón de juego y resultados en la Ligue 1 francesa (en 25 fechas de la liga 2013-14 tenía 58 puntos, nueve más que actualmente con las mismas jornadas disputadas), pero se mantiene al acecho del líder Olympique Lyonnais a dos puntos.

- El PSG nunca ha enfrentado a otro club inglés que no sea Chelsea en UEFA Champions League. Si los franceses avanzan de ronda, será la tercera vez consecutiva que lo logren, tras eliminar al Bayer Leverkusen y al Valencia las dos anteriores ediciones.

Lavezzi y Terry durante la ida de la eliminatoria pasada
- Chelsea y Paris Saint-Germain tienen otro antecedente en UEFA Champions League. En la temporada 2004-05 ambos equipos se enfrentaron en la ronda de grupos. Los ingleses golearon 3-0 en el Parque de los Príncipes y en Stamford Bridge igualaron sin anotaciones. En el partido jugado en París marcaron John Terry y Didier Drogba (x2), ambos jugadores aún juegan para Chelsea el día de hoy. Aquel torneo fue el primero de José Mourinho al frente de Chelsea, en su primera etapa, y llegaron a semifinales donde cayeron contra Liverpool con un gol fantasma del ex Puebla y UNAM Luis García. Mientras tanto, el PSG quedó eliminado de aquella fase de grupos. Era un equipo alejado de las estrellas millonarias que hoy militan en su plantilla, pero con buenos elementos como el delantero portugués Pedro Pauleta, el central colombiano Mario Yepes y el mediocampista francés Jerome Rothen.

- Chelsea nunca ha quedado eliminado de Octavos de Final desde la temporada 2009-2010, cuando perdieron por global de 3-1 contra el Inter de Milán. A los italianos los dirigía José Mourinho, lo que significó una victoria del portugués contra su ex-equipo. Los británicos eran comandados por Carlo Ancelotti.  El Inter terminaría siendo campeón de Europa luego de una sequía de casi 45 años, mientras que los Blues finalizaron como campeones de liga y copa en su país.

Basilea vs Porto

- Duelo inédito en la UEFA Champions League, suizos y portugueses intentarán ser el caballo negro de esta edición en un enfrentamiento mucho más interesante de lo que los nombres sugieren. El FC Porto registró al defensa central mexicano Diego Reyes para estos Octavos de Final, por lo que el ex-jugador del América podría tener actividad europea por primera vez en la temporada.

Héctor Herrera quiere volver a celebrar en UCL.
- En el caso de Héctor Herrera, si algo extraño no sucede, partirá como titular indiscutible en el esquema de Julen Lopetegui. El mediocampista mexicano ya ha marcado tres goles en la presente edición, uno al Lille francés en el repechaje previo a la fase de grupos, otro al Athletic en el juego que su equipo ganó 2-1 como local, y uno más al BATE Borisov bielorruso como visitante.

- Los lusitanos marchan en segundo lugar de la Primeira Liga, a cuatro puntos del Benfica, mientras que el equipo del cual es hincha Roger Federer navega con comodidad en la cima del campeonato suizo, con 45 puntos tras 20 jornadas disputadas, ocho unidades por encima del Young Boys, su más cercano perseguidor.

- Los suizos disputaron por última vez los Octavos de Final en la temporada 2011-12, enfrentando al Bayern Munich. Un gol de Valentin Stocker dio al triunfo a los helvéticos en la Ida, sin embargo, los bávaros aplastaron 7-0 en la vuelta, con cuatro goles de Mario Gómez, hoy en la Fiorentina.

- El equipo de Julen Lopetegui no ha saltado el obstáculo de Octavos de Final desde la temporada 2008-2009, cuando eliminaron al Atlético de Madrid (global 2-2) por el criterio de los goles de visitante. Aquel FC Porto era dirigido por Jesualdo Ferreira y militaban en aquel equipo futbolistas como los argentinos Lisandro López y Lucho González, el brasileño Hulk y el uruguayo Cristian “El Cebollita” Rodríguez.

- En fase de grupos, los máximos goleadores del FC Porto son Jackson Martínez, con cinco anotaciones, y el argelino Yacine Brahimi con cuatro conquistas. El mayor anotador del Basilea es el paraguayo Derlis González, con dos tantos.

Basilea sobrevivió a Anfield Road y eliminó al Liverpool
- Recordemos que el FC Porto está en la fase de Octavos de Final tras comandar el Grupo H con 14 puntos. Mientras tanto, el Basilea sufrió para clasificarse pero logró su cometido tras sacarle el empate a un gol al Liverpool en Anfield Road, en un partido cardiaco.

- En temas de actualidad, se ha rumorado la salida de Danilo, lateral brasileño del FC Porto, al Real Madrid.

- El lusitano Paulo Sousa, entrenador del Basilea, jugó en los dos equipos rivales del Porto en Portugal, Sporting y Benfica. Ya fue campeón de UEFA Champions League en 1997, cuando jugaba en el Borussia Dortmund.

Schalke 04 vs Real Madrid

- Otra reedición de un enfrentamiento efectuado la temporada pasada, el actual campeón de Europa, donde calienta banquillo Javier Hernández, es favorito indiscutible contra el Schalke 04. Los alemanes intentarán competir mejor que la última vez, donde dejaron una imagen de debilidad y desorden al recibir nueve goles en dos partidos de los merengues. Mientras tanto, el Real Madrid buscará la segunda Orejona consecutiva, logro esquivo que alcanzó por última vez el AC Milán de Arrigo Sacchi hace 25 años.

La BBC quiere volver a asustar Gelsenkirchen
- Los Octavos de Final de la temporada pasada fueron un paseo para los de Carlo Ancelotti. Real Madrid finiquitó la serie en la ida, aplastando 6-1 a los de Gelsenkirchen, con pares de Karim Benzema, Gareth Bale y Cristiano Ronaldo. Los alemanes marcaron el de la honra gracias a Klaas-Jan Huntelaar, el otro enemigo público de México en Brasil 2014. La vuelta en el Santiago Bernabéu se tramitó con un 3-1 a favor del cuadro español, con otros dos pepinos de Cristiano Ronaldo y uno más de Álvaro Morata, hoy en la Juventus. Sin embargo, en aquel partido se lesionó Jesé, la joven promesa de la Fábrica blanca, quien paró durante varios meses antes de regresar para quitarle la primera alternativa de suplente en ataque al Chicharito.

- Real Madrid es el único equipo que solventó con triunfos sus seis partidos de la etapa grupal, donde venció a Liverpool, Basilea y Ludogorets. Karim Benzema y Cristiano Ronaldo son los máximos goleadores de la plantilla blanca, con cinco dianas cada uno. En contraparte, Schalke 04 recurrió a un solitario gol de Max Meyer en Eslovenia para derrotar al Maribor y clasificar a Octavos de Final con ocho puntos (la segunda peor cosecha de puntos entre los equipos clasificados, solo por arriba del Basilea) y una diferencia de goles de -5, ayudado también por la derrota del Sporting de Lisboa contra Chelsea. Huntelaar es su máximo romperredes con tres tantos.

¿Chicharito jugará algunos minutos?
- En liga, Real Madrid es el primer lugar, un punto por arriba de Barcelona y cuatro sobre el Atlético de Madrid, equipo que les infringió una severa derrota por 4-0 en el más reciente derbi, con la polémica subsecuente.  Con nuevo entrenador, el italiano Roberto Di Matteo, campeón de Champions con Chelsea en 2012, el Schalke 04 ha escalado posiciones y actualmente se ubica en el cuarto sitio de la clasificación en Bundesliga, que da acceso a la previa de la próxima Liga de Campeones.

- Los merengues llevan cuatro ediciones consecutivas pasando la antes traumática prueba de Octavos de Final. La última eliminación en esta ronda fue contra el Olympique de Lyon en la campaña 2009-2010, con global de 2-1 para los franceses. Aquel Real Madrid era dirigido por Manuel Pellegrini, mientras que en el Lyon militaba un viejo conocido del futbol mexicano, César Delgado.

- Schalke 04 avanzó por última vez los Octavos de Final de la Liga de Campeones en el torneo 2010-2011, cuando dispusieron del Valencia por un acumulado de 4-2. En aquella escuadra militaba el legendario atacante español Raúl, ex-Real Madrid. Llegaron hasta semifinales, donde quedaron eliminados por el Manchester United, donde sí jugaba y era figura Chicharito.

domingo, 13 de julio de 2014

Cuando eramos alemanes.

Por Carlos Andrés Gallegos Valdez

¿Te acuerdas de Brasil 2014?. Que había un gran descontento social entre los brasileños por la corrupción derivada del negocio FIFA-Gobierno. Dinero despilfarrado en estadios y hoteles mientras las favelas se hacían cada vez más pobres. Los aficionados más futboleros del mundo renegaban de su religión y se volvieron ateos impulsados por la realidad. Al final de la Copa, el balón siempre era un interés secundario mientras no se garantizase la educación, la salud y el justo reparto económico entre todos los brasileños.

¿Te olvidas de cómo le fue a México?. De cómo avanzó a ese mundial a tientas, gracias al auxilio de ese perpetuo lazarillo que son los Estados Unidos. De su técnico, un regalo para los publicistas que celebraba goles como gallina asfixiada. O que tal su portero, un pinball que jugaba en un equipo miserable de una isla francesa. Recuerdo que un buen día le dio por imitar a Gordon Banks y todos los mexicanos ya pensaban en Guillermo Ochoa como monumento histórico, método anticonceptivo y presidente de la nación. Luego llegó Croacia. Los europeos que visten como tablero de damas chinas pretendieron recrear la Guerra de los Balcanes con declaraciones incendiarias, pero al final les partieron la Modric con tres golpes ensordecedores como el “puto” de las tribunas. Ya en octavos de final, lo de siempre. El gol de Giovani Dos Santos reiteró el recato y la introversión de un equipo que teme ambicionar los grandes desafíos, como si fuese un extraño o un inútil ante ellos. Holanda le dio la vuelta con un clavado de Robben que los mexicanos tomaron como una afrenta de Masiosare, el extraño enemigo que algunos despistados identifican con nombre propio. “No era penal” fue la frase que justificó la desgracia nacional, eficaz analgésico para aliviar las fracturas y los raspones de las caídas, del tipo “así lo quiso Dios”, “todos son igual de corruptos” o “me dueles México”.

¿Pero sabes de cuál selección yo me acuerdo más?. De Alemania. De esa maquinaria estilizada cuyos tanques, además de portentos físicos, sabían jugar al futbol. Acorde con su legado de grandes matemáticos, los alemanes construían sus pases con precisión geométrica y destruían defensivas como si resolvieran teoremas. Ingenieros de la velocidad, los coches alemanes estallaban el marcador de velocidad con contragolpes que desalentaban la persecución de sus rivales, diligencias jaladas por caballos. Los germanos son como esos estudiantes “mataditos” que siempre son los últimos que se retiran de la biblioteca para irse a casa, que hacen muecas raras si sacan un nueve en la boleta, como si viesen una mancha de mugre en la camiseta. Siempre constantes, así lograron ganarle la copa del mundo a Argentina con un gol de Mario Götze en los tiempos extras.

¿Te acuerdas de aquella final?. Un partido tan disputado que dejó exhaustos a los propios espectadores. Para serte sincero, Argentina no mereció perder. Jugaron su mejor partido en el día más importante y desequilibraron el estereotipo muy alemán de la frialdad durante gran parte del tiempo. Muchas hablaban de la magia de Messi o la contundencia de Higuaín pero lo que a mí me impresionó de los sudamericanos fue su clase media, esos trabajadores diligentes que desatascan fosas sépticas con sus propias manos, albañiles manchados de cemento y tierra que construyen las casas en las que se resguardan los arquitectos e ingenieros.  Me acuerdo de Mascherano, que tenía el culo roto de tanto barrerse por los balones. También de Pablo Zabaleta, ese lateral que parecía tener tres pulmones porque nunca se cansaba. Antes del Mundial, los argentinos estaban aterrados por los altos índices de inseguridad cuyo cuerpo de policía parecía incapaz de reducir. En Brasil, los aficionados albicelestes se sintieron resguardados en una tierra particularmente hostil. Mérito de Alejandro Sabella, ese técnico al borde de un ataque de nervios que asimiló las bases de la filosofía bilardista; trincheras bien guarnecidas, ataques de artillería inmediatos y estudio obsesivo de la estrategia de los rivales, pero sin bidones contaminados. 

¿Qué habría pasado si Higuaín mete aquel gol que le regaló Kroos en el primer tiempo?. Los hubieras son las pajas mentales del presente. Recuerdo que Gonzalo Higuaín se asustó de su propia soledad y se desamparó al quebrar la pelota a un costado de la portería de Neuer. El Pipita, delantero puntual la mayoría del tiempo, no escucha el despertador de las juntas de trabajo importantes. Como con el Real Madrid contra el Lyon en Champions League o con el Nápoli contra el Borussia Dortmund también en el máximo torneo de clubes europeo. Minutos después se ajustó el traje de bombero para salvar un incendio, pero la llamada era de broma. Higuaín se desahogó en la celebración de su gol pero el árbitro marcó fuera de lugar. Casi al final del primer tiempo, Höwedes puso un balón en el poste. Tal vez Alemania se hubiese ahorrado los tiempos extras, pero los campeonatos del mundo demandan sufrimientos maratónicos.

¿Qué habría sucedido si Lionel Messi mete la que tuvo en el segundo tiempo?. Una pelota que cruzó con suspenso, como película de Hitchock, con un toque de coquetería hollywodense a lo Marilyn Monroe. Si por algún motivo me atraía ver a Argentina ganar la Copa, era por Messi. La FIFA diseñó el script de la Copa del Mundo para que el jugador del Barcelona pudiera rellenar con diálogos, escenas de acción y giros dramáticos la superproducción cinematográfica del Mundial. Pero el guionista no andaba muy inspirado. Algunas metáforas bien pensados, algunos personajes psicológicamente delineados, pero uno de los mejores jugadores de la historia del futbol no terminó por contar una historia excitante. Al final, con el uno a cero en contra, en el último minuto, Messi tuvo un tiro libre. La película deportiva donde los buenos siempre ganan cuando el cronómetro se queda sin tiempo se reeditaba otra vez. Pero Leo mandó la pelota a las tribunas de un aliviado Maracaná. Sus flores de jardín no fueron pisoteadas.

Y en los tiempos extras llegó el gol de Mario Götze, ¿te acuerdas cómo fue el gol?. Una jugada que inicia Andre Schürrle y el jugador del Bayern Munich completa bajándola de pecho y rematando de primera intención. Una carrera de cien metros definida por décimas de segundo, un foto-finish que acabó con la resistencia de una Argentina ya abonada a los penales y que gastó el último tanque de combustible en una oportunidad que Rodrigo Palacio desperdició cuando tenía de frente al gigantón Neuer y la portería detrás de él.  Terminó la final y Alemania ganó su cuarta Copa del Mundo, premio merecido a un proyecto de trabajo con diez años de respaldo, armada con inteligencia, testarudez y paciencia.

¿De cuales otros acontecimientos tienes memoria de Brasil 2014?. Pienso en Brasil, esa selección impostora cuyas mentiras fueron desenmascaradas por aquellos siete goles alemanes. En una afición brasileña traumatizada que evitará organizar mundiales como una forma de superstición. En Costa Rica, ese pato feo que se convirtió en cisne. En ese rejunte de esfuerzos individuales llamado Bélgica, dama consentida de muchos periodistas cuya juventud casi adolescente necesita tiempo de madurez. También recuerdo la vejez de España, equipo apoltronado en el recuerdo y en la adoración de reliquias monárquicas indispuestas a abdicar. Los evangélicos milenaristas siguieron esperando a Inglaterra, promesa de redención que nunca se digna a presentarse.  Los equipos africanos (excepto Argelia) mantuvieron su intrascendencia, con grupos de futbolistas europeizados con desatenciones y vicios colonialistas. Y de Brasil 2014 me quedó clara una cosa más. No era penal. 

miércoles, 9 de julio de 2014

Argentina gana al miedo

Por Carlos Andrés Gallegos Valdez

En ocasiones, los penales son la comprobación empírica de las especulaciones de Andy Warhol, porque convierten a porteros anónimos en hombres de fama. Sergio Romero, un lacayo que se moría de aburrimiento en la corte principesca de Mónaco, regresó sin fortuna a la patria donde lo veían como un advenedizo. Portero tan callado que sus defensas no le reconocen el tono de voz, es de esos valerosos que en un terremoto prefiere resguardarse debajo del travesaño, con el riesgo de que le caiga el metal en la cabeza.   Con semejantes recomendaciones, el currículum de Romero fue despedazado por los ejecutivos argentinos: “No sirve”, “es un capricho de Sabella”, “Willy Caballero es mejor”, “fue suplente en Francia”. Pero los penales no sólo crean celebridades, componen mitos populares. En un país exaltado como Argentina, Romero es ahora el padrino de todas las bodas, el hijo que todo padre pone de ejemplo. Dos penales atajados a Ron Vlaar y Wesley Sneijder elevan al noble frustrado a la categoría de rey, el que trajo la fortuna de una final de Copa del Mundo a Argentina luego de 24 años de pobreza.

Argentina jugará contra Alemania luego de una semifinal contra Holanda que más valdría olvidar. El miedo al error provoca dos situaciones, que te equivoques aunque no quieras, o que ni siquiera se emprenda el proyecto para evitar el tropiezo. Argentinos y holandeses no se molestaron en ejecutar planes de acción, y tanta parálisis sumergió en la flojera a los aficionados. Equipos tacaños, esotéricos adictos a especulaciones paranormales, cerraron puertas con cadenas y candados para que ni un leve chasquido de viento se inmiscuyera en sus porterías. Alejandro Sabella y Louis Van Gaal, meteorólogos del tanteo, vieron nubes en el cielo y pronosticaron huracanes. Las calles quedaron desiertas y los damnificados se resguardaron para esperar la ayuda de un error defensivo o de los penales. El primer tiempo fue un bullet-time, el balón trotaba desganado en el pasto ante pases demasiado ensayados, Argentina intentó explotar la banda derecha vigilada por el nervioso policía Bruno Martins Indi, pero Ron Vlaar y Stefan de Vrij hacían detenciones rápidas. Los ministerios de censura podrían recortar estos 45 minutos de la sala de edición por mera decencia, pero el contenido es tan mediocre que la mutilación no nos ahorraría algo peligroso o subversivo.

Aunque Van Gaal intentó animar a su equipo ingresando a Darryl Janmaat y Jordy Clasie, el segundo tiempo fue una fotocopia del primero. Las zonas defensivas parecían la reunión de una masa fanática en un concierto pop, repleto de gritos de los defensores y sin espacios para alimentar con aire puro a los pulmones. Aunque Enzo Pérez realizó un buen papel actoral como Ángel Di María, la tormenta argentina no terminaba de desbordar la presa, especialidad de ingeniería hidráulica propia de Holanda, país que vive debajo de mar como Bob Esponja. Sabella intentó desinhibir la frigidez holandesa metiendo a Agüero y Palacio, pero el partido estaba hecho para los persignados. Ya al final, en el 90’, Arjen Robben pudo darle la Final a Holanda, pero Javier Mascherano se embarró de lodo con una barrida impregnada de limpieza. El calvo del Bayern Munich encontró un nuevo Casillas.

Los tiempos extra aumentaron los nervios y con ello, las imprecisiones de unas piernas demasiado ocupadas en correr. Van Gaal se guardó el comodín Tim Krul y apostó el resto de sus fichas en Klaas-Jan Huntelaar, el paracaidista que atacó desde el aire a México en Octavos de Final. El regateador holandés quiso cerrar el negocio antes de que los precios de la bolsa subieran, pero Argentina no es un equipo muy amigable con el cliente. Emociones pocas, algún tiro lejano, un desborde de Lionel Messi en la única pelota a modo que recibió y conversaciones timoratas en forma de pases atrasados en zona defensiva, ante el hastío de un público sordo que necesita escuchar a gritos. Agricultores de tierras en sequía, los veintidós jugadores esperaron la lluvia para que sus semillas brotaran. Así llegaron los penales, compensación de un show desabrido donde los teloneros ahondaron la nostalgia por el grupo estelar, película romántica soporífera que se visiona entera obligatoriamente, para esperar el beso final de los enamorados. Sergio Romero rememoró a Sergio Goycochea y Carlos Roa, los argentinos metieron sus cuatro penales y los holandeses alargan su inmerecida reputación de perdedores habituales.

24 años después, Argentina regresa a una final de Copa del Mundo contra Alemania, el mismo país que los hizo llorar en Italia, la misma nación que fue testigo de lujo de la magia de Maradona en México 1986, último mundial que ganó la albiceleste.  La final del desempate se deslumbra ante la reedición del Übermensch nietzscheano, voluntad de poder que acabó con el decadente Brasil a base de goles. Pero sería un grave error descartar a los argentinos. Huevos les sobran. Y sus hinchas cantarán hasta que se queden sin garganta. Además está en juego la consagración de Lionel Messi en el museo del futbol mundial. Y el placer villano de sentenciar el maltrecho orgullo brasileño, como Alejandro Magno con los persas o los británicos con Napoleón en Waterloo. El Maracaná, estadio susceptible al estrés, se marea.

martes, 8 de julio de 2014

Un Blitzkrieg destroza Brasil

Por Carlos Andrés Gallegos Valdez

Brasil recrudeció sus traumas con una borrachera de siete goles. El pueblo brasileño, resentido por el Maracanazo de 1950, encuentra nuevos chivos expiatorios en una Selección amnésica de historia y destrozadora de reputaciones. Luiz Felipe Scolari pretendió jugar el Mundial como un bravucón de colegio, con empujones y puños apretados, pero el bombardeo alemán humilló su fama de malo. La memoria, arqueóloga del tiempo, alojará el 7-1 como patrimonio mundial, reliquia frente a la cual seguiremos frotándonos los ojos de estupefacción y asombro. Mientras, Brasil tendrá que recurrir a los pañuelos y a los historiadores. Los primeros deberán mitigar las lágrimas de una afición ultrajada. Los segundos deberán recordarle a Brasil su pasado para evitar los bochornos del presente.

Tierra de inventores hechiceros, de artistas de la favela, de poetas que escriben sus primeros versos en las playas firmando con plumas de trapo, Brasil perdió esa aura y ahora tiene jugadores sin inspiración, más aptos para guardar silencio en las conversaciones que para detonarlas. Luiz Gustavos , Freds y Jos, esos talacheros que se venden como grandes ingenieros, deprimen el recuerdo de los Sócrates, Rivaldos y Ronaldos. En el partido, a Brasil le dolió tener el balón en los pies, como si la pelota tuviese espinas. Durante toda la Copa del Mundo, el automóvil brasileño se condujo como un Nascar, ganando carreras mediante choques, bufidos motorizados y volantazos. Envalentonado por sus victorias aparatosas, el corredor Scolari siguió confiando en su manejo hiperactivo, pero un Monster Truck alemán lo aplastó. La escuela de manejo brasileña, históricamente acostumbrada a triunfos de ingeniería tipo Fórmula 1, lanzará los restos del carro “canarinho” versión 2014 a la chatarra.  A Scolari sólo le quedará la factura del traumatólogo.

La motivación local, agitada por la bandera y el apoyo del público, duró diez minutos. Thomas Müller encontró el primer gol luego de un tiro de esquina, una estufa encendida que los brasileños se olvidaron de atender. La comida se le quemó a la defensa y su mejor chef, Thiago Silva, no estaba en la cocina para ordenar las tareas de un desquiciado séquito de ayudantes. Alemania, un ejército que combina la disciplina prusiana y la rapidez de las unidades nazis, siguió fatigando la menguada moral del anfitrión y en base a pases rápidos y contrataques, aplicaron el ataque relámpago que invadió el Mineirao en seis minutos. Cuatro goles como cuatro cañones de panzer.

Miroslav Klose marcó el segundo gol para superar a Ronaldo como máximo goleador de la historia de los Mundiales (16 tantos lleva el alemán) y agregar más historia a un partido nacido póstumo. Toni Kroos concluyó una sinfonía de cinco toques en el área brasileña para el tercero y materializó un robo  de balón a Fernandinho para el cuarto. La manita llegó con Sami Khedira, tras otro zumbido de pases que dejo a Brasil sordo. La “canarinha” se agazapó en un rincón para esconderse de los golpes, ya era necesario un juez de boxeo para detener la pelea. La primera mitad terminó con un Brasil insolvente en subasta contra una Alemania hinchada de salchichones y cerveza. El segundo tiempo solo sirvió para alargar los pocos signos vitales del moribundo Brasil, aferrado al respirador artificial y a un milagro que evitase la eutanasia. Los alemanes no bajaron la intensidad y abrumaron los nervios de una defensa que solo podía morderse las uñas. Andre Schürrle entró a la fiesta para comer una buena tajada del pastel con el sexto y séptimo gol del encuentro. Óscar marcó el tanto de la honra cuando el estadio Mineirao tenía más butacas que gente. Todavía Özil se comió el octavo en un contrataque, pero perdonó como si hubiese visto banderas blancas en el arco de Julio César.


Los alemanes, con años de andar en el mismo sendero, armaron su caminata de garantías y salvoconductos que los presentan como aptos para ser campeones del mundo. Una generación de futbolistas eclipsada por España durante seis años, ahora tienen la oportunidad de ganar su cuarta copa del Mundo tras tocar la puerta de la novia con música y cohetes. Özil, Lahm, Kroos, Müller, y otros apellidos ilustres, intentarán consagrarse en el archivo histórico del futbol alemán, junto a los Beckenbauer, Maier, Walter o Matthaus. Pero siempre se recordarán a estos emuladores de Goethe y Schiller como los románticos que enamoraron la memoria del futbol y ayudaron a escribir una obra maestra inédita (y seductora) de los Mundiales. Por otra parte, el suplicio brasileño tardará tiempo en sanar. La afición debería olvidar rápidamente el dolor y evitar ser devorados por el resentimiento, ese que condenó a Moacyr Barbosa, el arquero del Maracanazo, al ostracismo social. Un resentimiento que combinado con el miedo, dejó en el inconsciente un caldo de cultivo para una nueva tragedia en un país que decidió obsesionarse en el recuerdo de 1950 y ahora acumulan una doble fobia. La rabia de la derrota se añade a la organización dispendiosa y corrupta de una Copa que acentúa las desigualdades sociales en un país repleto de extremos. Pero tal vez esto sea lo mejor. Si Brasil hubiese ganado el Mundial, era un autoengaño. Como la Selección que pretende caminar con zapatos europeos y se notan torpes con ellos. Como la economía emergente que disimula con maquillaje sus ojeras e imperfecciones. 

lunes, 28 de abril de 2014

Chivas, el fracaso que no cesa

Por Carlos Andrés Gallegos Valdez

La derrota más reciente ante Monterrey elimina a Chivas de la Liguilla, casa de huéspedes donde ni se le espera y se le olvida. Al cuadro rojiblanco se le alinearon los astros, pero el creyente de la astrología no leyó su horóscopo y decidió quedarse en casa. El gol de Efraín Juárez confirmó el crepúsculo deformado de un equipo que parece homenajear a Frankenstein, armado con piezas desvalijadas de un cementerio.  Sin un sistema inmunológico que responda a las bacterias carroñeras, o células que permitan emular el funcionamiento de un cuerpo libre de peste, el Guadalajara se abandona al ambiente luctuoso del panteón llamado descenso. La próxima temporada, Chivas solo estará arriba de Puebla y el equipo que ascienda, en ese invento de contadores llamado porcentaje. El optimismo de ludopatía de casino del dueño del equipo lo ha llevado a apostar su propio cuerpo para salvar a su propiedad de la deshonra del descenso. Lo mejor sería que se pusiera a trabajar para evitar la quiebra, dejar de jugar al linchamiento del mártir, y recordar que en Argentina se juraba que un equipo de rojo y blanco no podría descender. Era demasiado limpio para corromperse con los esqueletos de las tumbas, decían. Su nombre era River Plate, y al final se comprobó que era mortal.

El popular imaginario zombie encontraría un buen argumento narrativo en la vida de Chivas. Repasemos los raquíticos resultados del popular equipo tapatío. Desde el Clausura 2012, el primer torneo del año, hasta el recién concluido Clausura 2014, Chivas ha ganado veinte partidos, empatado 27 y perdido 38. En ninguno de los más recientes cinco torneos ha superado los diecisiete goles por temporada (promedios menores a un gol por partido). Ocho técnicos han pasado por el equipo sin generar resultados positivos (más allá de John Van’t Schip que clasifica a la Liguilla del Apertura 2012 como el perro que pasa la cerca dejando pelos en los alambrados, o los recientes cuatro compromisos de Ricardo La Volpe). La grandeza del Guadalajara, cobijada por los trofeos de una generación dorada que se marchita por el paso inapelable del tiempo y por la popularidad que aún conserva, pese a que los asientos vacíos del Estado Omnilife puedan indicar otra cosa, se reduce en últimas fechas a la añoranza ritual del pasado y a las lamentaciones de la caricatura mal dibujada del presente.  El equipo jalisciense se refugia en el asilo de la apatía, mirando por la ventana, acumulando senectud mientras otros se hacen jóvenes de entusiasmo.

Es claro que los jugadores no logran demostrar su capacidad en la cancha. Los refuerzos se debilitan en la rutina decaída del equipo, unos canteranos son arrancados del árbol demasiado verdes y otros vuelan por las nubes sin siquiera saber caminar. Los llamados símbolos del equipo, hombres de experiencia porque habitan años la casa, se olvidan de barrerla y se enojan si les pones a hacer la comida. Otros más prefieren ser niños de pechos o entrenar su lengua para catar vinos por galones. Pero la mayor parte de las culpas del empobrecido estatus del Guadalajara se debería achacar a Jorge Vergara y su primera dama, Angélica Fuentes.

Cuesta creer que un dueño cuyo éxito de su empresa se sostiene de la abolición de las jerarquías verticales (la cadena multinivel), tome decisiones tan personalistas que solo se pueden entender desde el capricho o los humores del cuerpo. Es un símil de Jesús Gil y Gil, finado presidente del Atlético de Madrid que consumía entrenadores como si fueran cervezas. Solo desde el punto de vista dipsómano se entendería el carrusel de directores técnicos que han dirigido a Chivas en la Era Vergara iniciada en 2002, tan amplio que no cabrían en un camión de redilas. O los presidentes manejados como títeres por las torpes manos del ventrílocuo y terminan arrumbados como trapos viejos en algún rincón de las oficinas de Vergara, con los ojos descocidos y la tela roída.  Los defensores de la gestión del empresario señalan su confianza en las Fuerzas Básicas (lo que tendría que ser una obligación en un club que utiliza puros mexicanos y ya se venía haciendo desde la gestión anterior de Francisco Cárdenas) o las exportaciones de producto rojiblanco a tierras holandesas e inglesas (como si Chicharito y Carlos Salcido fuesen ideas patentadas por el cerebro financiero de Vergara y no futbolistas profesionales talentosos). Pero, y solo es mi opinión, Vergara tiene las piernas repletas de contusiones por tantos tropiezos derivados de su andar apresurado, patizambo y sin fijar la vista enfrente. Bajo un lazarillo tan impaciente y excitado, no sorprende que el invidente rojiblanco se estampe de bruces en la calle.

Habría que tener un mínimo de escepticismo y crítica antes que negarle a los ojos el don de la vista mediante arengas que silencien la realidad y alboroten la pasión.  Tal vez por esto, no me gusta la cultura del aguante que ciertos medios de comunicación y aficionados defienden. Me recuerda a la venerable tradición mexicana de dejarse golpear por el marido o tomarse a sorbos la sopa fría con huevos de mosca que sirven los restaurantes negligentes. El público está para apoyar, no para criticar, ya que si lo haces eres un mal aficionado, te repiten en estribillo. Lo mismo hacen los políticos para que apoyes sus reformas, aunque estas puedan perjudicar, como las cláusulas de censura a Internet de la reforma de Telecomunicaciones. Porque si no la apoyas, eres un mal mexicano. Las butacas vacías del Omnilife existen porque no hay un equipo que los motive al derroche monetario que vale la pena despilfarrar por un entretenimiento decente. ¿Cómo se puede uno divertir con un equipo trágico que sólo invita al melodrama?. Además, ¿Quién va a ir al Estadio Omnilife con espectáculos tan pobres?, para eso hay actividades menos soporíferas, como ver llover, contar coches que pasan por la calle o atestiguar la lenta agonía de una pintura que nació fresca y terminará seca en el camposanto de concreto de una pared. Chivas deberá comportarse como un novio verdaderamente arrepentido, reaprender la seducción y la cursilería para volver a enamorar a la mujer harta de ver al equipo en zona de descenso, que pierde el doble de partidos de los que gana, y con un dueño cuya estabilidad emocional es más irregular que la especulación en Wall Street.

miércoles, 19 de junio de 2013

Adiós a la Confederaciones

Por Carlos Andrés Gallegos Valdez

México es eliminado de la Confederaciones sin aliviar un poquito su estado de estrés. Los goles de Neymar y Jo le dieron el triunfo y la clasificación al anfitrión Brasil, que derrotó a un equipo paralizado. Cuando juega futbol, el Tri de José Manuel de la Torre presenta sus uñas roídas, sus ojeras curtidas en la permanente pesadilla y mira bamboleante a un perseguidor imaginario. Brasil no extrañara al cuadro mexicano en esta Confederaciones. En la clase a la que acuden selecciones nacionales campeonas de sus regiones geográficas, nadie se acordará de México, porque ni el maestro ni los alumnos presenciaron brillantez en ese niño que se sentó hasta atrás del salón, en un rincón.

Todos los hombres y mujeres tenemos hábitos arraigados, Rutinas que se repiten inconscientemente, asimiladas en la vida cotidiana. Algunos no salen de su casa sin colgarse un crucifijo o ponerse una pulsera, otros se duermen con algún oso de peluche o con la luz encendida, unos más riegan las macetas o lavan el coche los fines de semana. El Chepo de la Torre tiene sus propios automatismos. Usa una alineación y táctica que un enfermo de Alzheimer aprendería de memoria. Se apega a los mismos jugadores: Maza Rodríguez, Torrado, entre los más criticados por la afición. Hoy, el patrón del Tri cambió a algunos empleados de puestos inferiores, quitó a Zavala, Aquino y metió a Torres Nilo, Hiram Mier y Gerardo Flores. Pero las oficinas de los ejecutivos se mantuvieron intactas. Pero más allá de la alineación titular, lo que no cambió en el Tri fue el juego desplegado en la cancha.

Algunos comentaristas dirán que el futbol de la selección mejoró. Pero es como decir que en México, millones de pobres saldrán de su condición social porque se le aumentaron dos pesos al salario mínimo. El Tri se limpió las lagañas de los ojos con saliva y se peinó con los dedos de la mano, al no haber peine. Se echó agua a los zapatos para dar la impresión de estar boleados y se lavó los dientes con un chicle de menta. Es decir, la suciedad disfrazada. Durante largos minutos, la oncena verde manejó el balón en campo de Brasil con fluidez paquidérmica, las llegadas eran cohetes sin pólvora y, salvo excepciones, las flechas dirigidas a la diana local terminaban lejos de la zona amarilla. En un juego donde el resultado era vital para mantenerse con vida en la Confederaciones, México intentó rebelarse ante su condición miserable, pero apenas remendó algunos harapos y tapó uno que otro agujero del techo hogareño.

El partido, celebrado en Fortaleza, inició con una ráfaga de llegadas brasileñas. Cómo todos los chubascos, la lluvia se terminó en poco tiempo. Pero dejó daños materiales. Neymar aprovecho un pase de Daniel Alves y remató de volea para inaugurar el marcador en el minuto nueve con un gol vistoso. La nueva contratación del Barcelona sacó el conejo del sombrero, aprovechando los reflectores del teatro levantado por FIFA, para ganarse el reconocimiento como un mago importante a nivel mundial. Al menos hoy, fue el mejor de la cancha. El gol de Neymar agudizó el sonrojo de un equipo mexicano que iba tras el balón como galgo persiguiendo una liebre mecánica. Pero luego de veinte minutos, el Tri se animó a salir a la calle sin paraguas, pero no pisaba charcos ni mucho menos se atrevía a caminar sin el amparo de los techos. Un tiro desviado de Hiram Mier al 16’ y cobros a balón parado, fue la magra producción ofensiva mexicana en un primer tiempo de escaso futbol.

La segunda mitad empeoró en cuanto a despliegue futbolístico. A las pedradas mexicanas, Brasil contestó con cierta indiferencia, ya que los proyectiles no le llegaban al cuerpo. La selección de Luiz Felipe Scolari, un equipo sin el empaque de otras potencias pamboleras, alternaba matices apenas luminosos con otros oscuros y grises. El Scratch du Ouro era un álbum musical de diez canciones en las que una o dos eran disfrutables. Pero el rival apenas podía cantar sin que las desafinaciones le estropearan la melodía. México buscó el empate con combinaciones de Giovanni Dos Santos o desbordes de Pablo Barrera, jugador que parece actuar mejor en los ensayos previos que frente al público en el teatro, algo endémico en el Tri del Chepo de la Torre. México sólo se animó a colocar dos delanteros cuando el reloj ya casi marcaba hora y media de juego. No obstante, ninguno de los cambios fructificó para elevar la anemia goleadora mexicana. Desde el gol de De Nigris en Kingston, México es incapaz de marcar en jugada elaborada en más de seis horas de juego. Con tantas rosquillas, el Tri engorda a lo Homero Simpson. Cuando el partido ya estaba en tiempo de descuento, Neymar se deshace de Mier y Rodríguez en una zona acordonada, y le regala un balón con moño a Joao Alves, “Jo”, para que el delantero del Atlético Mineiro sentenciara el encuentro y le entregue el boleto a semifinales a Brasil. México agonizaba y finalmente murió tras la victoria de Italia ante Japón por 4-3.

Cuando era entrenador de la selección de Argentina, Marcelo Bielsa motivó a sus jugadores con las siguientes palabras: "En las peleas callejeras hay dos tipos de golpeadores. Está el que pega, ve sangre, se asusta y recula. Y está el que pega, ve sangre y va por todo, a matar. Muy bien, muchachos: vengo de afuera y les juro que hay olor a sangre". El golpeador azteca reculó desde el momento en que lo amenazaron con pegarle. En esta Confederaciones, México se prefiguró la sangre y se desmayó de solo imaginarla. Desde las Eliminatorias de CONCACAF, donde México cultivó una fobia a los conglomerados de defensores parapetados en el Estadio Azteca y celebró empates de visita como maná caído del cielo, el cuadro tricolor se hundió en una maraña de miedos e impotencias que trasladó a Brasil. Ya en la Confederaciones, el Tri se olvidó de caminar hacia adelante, aunque por momentos lo hizo hoy. La mujer sufrida, el papel de víctima que México se aprendió en sus telenovelas y trasladó al futbol, solo le dio para llorar las penas sin cambiar su destino, a lo Vivianita o Victoria Ruffo. México queda eliminado de una Copa Confederaciones a la que nunca se presentó, al menos, para morir con las botas puestas.

BONUS TRACK:

José Manuel de la Torre se basa en un discurso lleno de ambigüedades. Palabras como circunstancias, entrega, compromiso e intensidad, esquivan el diagnóstico de patologías más concretas y disfrazan lo defectuoso como algo sólido, como vendedor de fayuca que ofrece a sus clientes productos “originales”. La construcción de una realidad alterna que El Chepo hace post-partido podría servir para atemperar los ánimos de los futbolistas, pero sería una pesadilla para un psicoterapeuta. Declaraciones evasivas, llenas de muletillas, que resultan insuficientes y disonantes para explicar lo que realmente pasó en la cancha. Así que mejor presento unas declaraciones del entrenador de la Selección, totalmente falsas, pero bastante parecidas a la cuerda de muñeco que habla por él en las ruedas de prensa:

DECLARACIONES

 “Como ustedes saben, acudí al baño presa de un torzón. Me senté para obrar, pero las cosas no salieron como lo esperaba. No cagué una sola mierda, debido a un estreñimiento que tengo de dos días antes. Me esforcé durante 15 o 20 minutos, pero finalmente la mierda no salió como la esperaba. Incluso me sugestioné para estar nervioso y así la caca pudiera salir con mayor fluidez, pero no fue así. Es duro perder contra los intestinos y el ano de esa manera, es duro saber que pujas y pujas pero la mierda no quiere salir y se aprisiona en tu barriga como preso en cadena perpetua. Rescato la entrega, los sudores y las lágrimas expulsadas durante la fallida evacuación.

Pero lo importante es tener salud. Si comparo mi situación con la de miles de enfermos renales, diarreicos, los que expulsan sangre del ano y esos conejillos de indias de hospital que tienen que cagar en bacinica portátil sin moverse de la camilla, me parece que estoy muy bien. Como te repito, pese a mi estreñimiento, hay margen para mejorar mi desempeño evacuatorio. Estoy tranquilo, porque tendré otros torzones, otros llamamientos para cagar de nuevo, y con trabajo y esfuerzo espero sacar todas las suciedades del cuerpo. No he fracasado en mi objetivo de hacer ‘del dos’, al contrario, con mis pujidos y bailes en la taza di un gran avance para que los desechos intestinales al fin salgan de donde están escondidos. Y un día de estos, créanme, se logrará, porque tengo un gran sistema digestivo, mi estomago está sano y me alimento lo más saludable posible para evitar ardores o líquidos inoportunos al momento de sentarme en el WC.”

¿No sería más fácil si tomara un laxante?, pregunta el reportero


“Aún confío en mi sistema digestivo, de esta voy a salir con mucho sacrificio, No he pensado en renunciar, creo en que puedo poblar la taza con grandes y espesos mojones, y salir de esta situación”.